domingo, 17 de fevereiro de 2013

Orar con el Padre Pío. “Crucificado sin cruz: los estigmas”

Orar con el Padre Pío




Laureano J. Benítez


Grande-Caballero


EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, 2004, 7 ª edición

(para pedidos de la obra: pulse aquí)

(Otras obras del autor en : http://www.grandecaballero.com)



ÍNDICE DE LA PÁGINA

Índice de la obra
Resumen
Ver un capítulo

Índice

1. - “Ven y sígueme”.

2. - “Sacerdote santo y víctima perfecta.

3. - Una estrella en el camino: María.

4. - Cartas.

5. - “Crucificado sin cruz: Los estigmas”.

6. - Unos dones extraordinarios.

7. - Del Calvario al Tabor: La mística de la Cruz.

8. - “Solo soy un fraile que reza”.

9. - Varón de dolores.

10. - En el confesionario

11. - En brazos de la divina misericordia.

12. - El humor del Padre Pío.

13. - La santa humildad.

14. - La Caridad: El Hospital de Dios.

15. - Los dones del Espíritu Santo.

16. - Muerte y Testimonios.


Resumen de la obra


La obra "Obrar con el padre Pío" recoge los hechos principales de la vida del santo Padre Pío de Pietrelcina, pero no es una biografía convencional, pues está realizada con la intención primordial de recoger sus testimonios, citando sus palabras y pensamientos fundamentales, a manera de una antología donde es el mismo padre Pío quien nos explica su mensaje y sus vivencias. El autor se limita a engarzar e hilvanar con breves comentarios los hechos que protagonizó y las palabras que dijo, presentándolos frecuentemente en forma de anécdotas que pueden proporcionar materiales para la reflexión y la oración.

Estos materiales recogidos se disponen siguiendo un orden más o menos cronológico, que proporciona al libro un carácter biográfico, y se agrupan por temas, los cuales tiene también una estructura que recoge los ámbitos fundamentales de la vida cristiana: la conversión y la llamada, el amor a Cristo, la devoción a María, los carismas y dones sobrenaturales, la vida sacerdotal, la mística de la Cruz, la vida penitencial, la misericordia divina, las virtudes cristianas, la caridad, y el sentido de la muerte.

Editada como obra de bolsillo, su brevedad y sencillez le añaden las características necesarias para que pueda ser usado como un práctico libro de oración y reflexión.



El Padre Pío de Pietrelcina (1887 - 1868), fraile capuchino durante 61 años, es mundialmente conocido porque llevó los estigmas de Cristo durante cincuenta años exactos, siendo el único sacerdote estigmatizado de la historia de la Iglesia, y el que más tiempo llevó los estigmas. Además, fue portador de otros muchos dones místicos (éxtasis, visiones, clarividencia, bilocaciones, olor de santidad y sanaciones milagrosas).

Aunque las gracias sobrenaturales son comunes a muchos santos, en el Padre Pío llama la atención el hecho de que las tuviera todas, en una concentración de carismas única en la historia de la Iglesia. A su extraordinaria personalidad pueden aplicársele con todo propiedad aquellas palabras del evangelio:

Maestro, sabemos que has sido enviado por Dios, porque nadie puede hacer los milagros que tú haces.”

Los carismas sobrenaturales que suelen acompañar a la santidad son otorgados por Dios de forma gratuita —pues nadie puede merecerlos—, pero no casual. Más bien sucede que esos dones extraordinarios son la señal visible con la que el poder divino quiere poner de relieve las virtudes, no menos extraordinarias, que poseen algunas almas escogidas, con la intención de que los fenómenos milagrosos las resalten, y así los den a conocer.

A pesar de la espectacularidad de los hechos paranormales que protagonizó en su vida, el verdadero carisma de santidad del Padre Pío no radica en ellos, sino en la perfección admirable con la que vivió en su existencia las virtudes cristianas: humildad, paciencia, resignación, abandono, confianza, obediencia, caridad, perdón, etc.

“No son esos dones del Espíritu Santo los que hacen su grandeza, pues como todas las gracias, son dones gratuitos que el Señor distribuye como le place, por el bien de la Iglesia. Su más auténtico timbre de gloria fue su participación en la Cruz... Sufría con Cristo, poniendo con su sufrimiento lo que faltaba a su Pasión.” (Cardenal Lercaro)

“Si hoy Pío de Pietralcina es finalmente beato, no lo debe a los estigmas, la bilocación, las visiones, premoniciones y éxtasis, dones que Dios concede con cuentagotas, fuera del alcance de la mayoría de los mortales, sino por haber practicado –eso sí, en grado heroico– virtudes exigibles a todos los cristianos: la fe, la esperanza, la caridad, la justicia, la fortaleza, la prudencia, la templanza, y ―como religioso consagrado― la pobreza, la castidad y la obediencia.”


El Padre Pío nunca salió de su convento, no escribió libros, no era un teólogo erudito, ni tuvo títulos de dignidad... su existencia fue la de un simple sacerdote que decía misa y confesaba.

"¡Mirad qué fama ha tenido, qué clientela mundial ha reunido en torno a sí! ¿Por qué? ¿Quizá porque era filósofo o sabio o tenía medios a disposición?… No, sino porque decía Misa humildemente, confesaba desde la mañana hasta la noche… ¡Era un hombre de oración y sufrimiento!.” (Pablo VI)

La figura extraordinaria del padre Pío es la respuesta divina a unos tiempos difíciles, oscuros, pudiendo decirse que la concentración de virtudes y dones sobrenaturales en su persona es un hecho con el que la divina Providencia quiere hacer una llamada a la conversión en una época marcada por el laicismo y el materialismo, promoviendo esos dones maravillosos con el fin de contrarrestar el poder omnipresente y retador de las sombras que hoy acechan a la humanidad.

"La vida, obra y virtudes de un santo tienen una unidad que expresa el misterio de Cristo. Un santo es el desvelar se del rostro de Cristo para la gente en un cierto momento histórico".

“La misión del Padre Pío fue el sufrimiento por el pecado de los hombres. Quizá si el pecado del mundo no se manifestara en todas direcciones, grave, pesado, opresor, con malicia satánica, su caso habría sido otro, y quizá Dios le hubiera otorgado sus dones místicos sin obligarle a estar medio siglo en la Cruz. Pero no ha sido así: ha sido un signo de Dios.” (Cardenal Siri, en una homilía del cuarto aniversario de su fallecimiento)

El 2 de mayo de 1999, Juan Pablo II ofició la ceremonia de su beatificación en la Plaza de San Pedro. El 16 de junio 2002, fue canonizado.
Hoy en día, más de 6 millones de de peregrinos acuden cada año a visitar su tumba en el convento de san Giovanni Rotondo, donde el sacerdote estigmatizado vivió casi toda su vida de fraile capuchino. Después de el Vaticano, es el lugar cristiano más visitado del mundo.
 
Capítulo 5
“Crucificado sin cruz: los estigmas”
Los años oscuros que pasó en su Pietrelcina natal, sembrados de éxtasis y tormentos interiores, de visiones celestiales y largas enfermedades, constituyen un período de vital importancia, pues durante ese tiempo Dios fue preparándole para la misión y el testimonio que iba a pedirle en el futuro.
A finales de agosto de 1910, es decir, a los pocos días de su ordenación, empieza a sentir los primeros dolores en las manos y en los pies. Aunque al principio eran ocasionales, estos estigmas invisibles se hicieron permanentes más tarde, aunque sin mostrarse al exterior, hasta que el 20 de septiembre de 1918 se hicieron sangrantes y continuos. Estuvo como “un crucificado sin cruz”, participando en los padecimientos de Cristo, durante cincuenta años exactos, ya que los estigmas le desaparecieron el 20 de septiembre de 1968
En la lista de más de 250 estigmatizados reconocidos, donde figuran desde el fundador de su orden, San Francisco, a santos tales como Catalina de Siena, María Magdalena de Pazzi, Gema Galgani, y los casos más recientes de las místicas Anna Katalina Emmerich y Teresa Neumann, es el único sacerdote, y el que más tiempo portó los estigmas.
Esos estigmas eran una gracia que Dios le concedía, pero también eran portadores de un mensaje, de un testimonio para el mundo que apuntaba más allá de la simple constatación de un milagro: recordar los sufrimientos padecidos por Cristo para la salvación del mundo, y defender la eminente dignidad del sacerdocio.
Sin embargo, la gratuidad del don no quiere decir que se le concedieran los estigmas al Padre Pío “por casualidad”: él no había pedido los estigmas en su versión visible y milagrosa, desde luego, pero sí deseaba padecer los mismos sufrimientos de Jesús en el Calvario. como prueba de amor y para salvar almas.
“Desde hace tiempo siento una necesidad, la de ofrecerme al señor como víctima por los pobres pecadores y por las almas del purgatorio. Este deseo ha ido creciendo cada vez más en mi corazón, hasta el punto de que se ha convertido, por así decir, en una fuerte pasión. Ya he hecho varias veces ese ofrecimiento al Señor, presionándole para que vierta sobre mí los castigos que están preparados para los pecadores y las almas del purgatorio, incluso multiplicándolos por cien en mi, con tal de que convierta y salve a los pecadores, y que acoja pronto en el paraíso a las almas del purgatorio.”
Por otra parte, cuando Dios marca a alguien con carismas extraordinarios, los utiliza como “reclamo” para llamar la atención del mundo sobre la vida de esa persona, deseando que la espectacularidad de esos milagros dé a conocer valores y virtudes que podrían correr el riesgo de no ser suficientemente conocidos.
En este sentido, desde el fenómeno de la estigmatización comenzaron a acudir multitudes de peregrinos a San Giovanni Rotondo, hasta que, al cabo de poco tiempo, el capuchino de los estigmas era mundialmente conocido. Entre esas masas de peregrinos el Padre Pío pudo llevar a cabo su tarea de salvar almas, pues muchos de los que acudían atraídos por lo sobrenatural o por pura curiosidad acababan de rodillas a sus pies, en conversiones fulminantes.
Como dijo P. Fidel González, Consultor de la Congregación para las Causas de los Santos, “en él se verifica exactamente un cambio de marcha: no fue el misionero’ ad gentes’ que se encaminó a evangelizar a los pueblos, sino que una ‘clientela mundial’ iba a buscarlo con auténtica avidez para ser evangelizada.”
**********
La santidad suele ir acompañada muchas veces de gracias sobrenaturales y dones místicos, de los cuales tuvo en abundancia el Padre Pío: estigmas, bilocaciones, clarividencia, curaciones, milagros, éxtasis… Pero el don que siempre está presente en todos ellos es “la santa humildad”, como ellos llaman a esta virtud, que les hace considerarse indignos de los dones que gratuitamente se les conceden, y que les lleva a intentar ocultarlos, por vergüenza. “Tengo que responder ante Dios de este don terrible”, decía, para referirse a que los estigmas eran para él una responsabilidad, más que una recompensa.
“Ayer por la noche me sucedió algo que yo no sé explicar ni comprender. En medio de la palma de las manos apareció un poco de rojo parecido a la forma de la moneda de un céntimo, acompañado también de un dolor fuerte y agudo en esa zona. Igualmente siento un poco de dolor bajo los pies. Este fenómeno se está repitiendo desde hace casi un año. Pero no os preocupéis si es la primera vez que os lo digo: es que he tenido que vencer una maldita vergüenza. Y aún ahora, ¡si supiérais la violencia que he tenido que hacerme para decíroslo! (Carta al padre Benedetto, del 8 de septiembre de 1911)
Quienes, como el P. Pío, se ofrecen como víctimas propiciatorias, buscan el sufrimiento, pero nunca los méritos; nunca rechazan el dolor, pero se resisten a aceptar la gloria que merecerían por su sacrificio. Durante los ocho años que padeció los estigmas invisibles, sólo sus dos directores espirituales estaban al corriente del fenómeno, que sólo menciona ocho veces en su numerosa correspondencia con ellos, y, de ordinario, para responder por obediencia a sus preguntas
La primera vez que Jesús quiso honrarme con ese favor, los estigmas fueron visibles, especialmente en una mano; después, porque mi alma quedaba bastante aterrada por tal fenómeno, rogué al señor que retirara ese fenómeno visible. Desde entonces ya no ha aparecido; pero, si las heridas han desaparecido, no ha desaparecido el dolor agudo que se deja sentir particularmente en ciertas circunstancias y en días determinados.” (Carta del 10 de octubre de 1915 al padre Agostino).
“Levantaré con fuerza mi voz hasta Él, y no cesaré de suplicarle que, por su misericordia, retire de mí no el desgarramiento ni el dolor, porque lo veo imposible y yo siento deseos de embriagarme de dolor, sino estas señale que me traen una confusión y una humillación indescriptibles e inaguantables.”
El 14 de septiembre de 1915, justo en la fecha de la Exaltación de la Santa Cruz, y en el aniversario de la estigmatización de San Francisco, que tuvo lugar el 14 de septiembre de 1224, los estigmas invisibles se hicieron permanentes.
A unos cien metros, detrás de la granja en que trabajaba la familia Forgione,El P. Pío se había construido una choza de paja para resguardarse de los rayos del sol, donde se refugiaba para estudiar y orar. El 14 de septiembre de 1915, la madre, al advertir que su hijo no llegaba a almorzar, se dirigió a la choza:
—¡Padre Pío! ¡Padre Pío! —le llamó. Después de unos momentos, su hijo salió de la cabaña agitando las manos, como si se las hubiera quemado.
Su madre, de carácter siempre alegre, se sonrió y le dijo:
—¿Qué traes ahora que vienes tocando la guitarra con las dos manos?
No es nada —contestó el Padre Pío—, dolores insignificantes.
En realidad el Padre Pío acababa de recibir los estigmas invisibles.
“El Padre celestial no deja de hacerme participar de los dolores de su Hijo único, incluso físicamente. Estos dolores son tan agudos, que no es posible describirlos ni imaginarlos. Además, no sé si es falta de fortaleza o si es una falta mía, pero cuando me encuentro en ese estado, lloro sin querer, como un niño.”
Tres años más tarde, los estigmas se hicieron visibles.
“En la mañana del día 20 del mes pasado (septiembre de 1918), en el coro, después de celebrar la santa Misa, fui dominado por un descanso semejante a un dulce sueño. Todos mis sentidos internos, así como las mismas facultades de mi alma, se hallaban en una quietud indescriptible (…)
Mientras me encontraba así, vi ante mí a un curioso personaje, cuyos pies y costado sangraban abundantemente. Su vista me espantó; no sabría decir lo que experimenté en ese momento. Me sentí morir, y habría muerto si el Señor no hubiera intervenido para sostenerme el corazón. El personaje desapareció de mi vista y me di cuenta de que mis manos, mis pies y mi costado estaban taladrados y sangraban abundantemente. Imaginad el suplicio que sentí entonces y que sigo sintiendo continuamente casi todos los días…”
Más tarde, precisará que esas heridas o “flechas luminosas” partieron de las llagas del crucifijo que había en el coro, transformado en un serafín que portaba las llagas de Cristo.
Comienza entonces una sucesión interminable de visitas al estigmatizado por parte de médicos, teólogos y enviados especiales de las autoridades eclesiásticas, para verificar la autenticidad del fenómeno. Como suele ocurrir en estos casos, la fe de la gente sencilla advirtió, mucho antes que la razón y la ciencia de los “expertos”, que aquel fenómeno extraño era una gracia sobrenatural, algo que “olía” a santidad.
Todavía nadie sabía nada de sus heridas cuando, a la mañana siguiente, una penitente del Padre vio que tenía algo raro en las manos. Creyó primeramente que eran heridas corrientes pero, al ver su localización y simetría, entendió que eran estigmas.
Uno de los médicos que le reconocieron nos da el siguiente testimonio:
“Las heridas de las manos sangran ligeramente y casi de continuo. Lavadas con agua clara, los estigmas aparecen como llagas circulares de unos dos centímetros de diámetro, en el centro de la palma. Se ve exactamente el dorso de las manos, por lo cual se trata de auténticas perforaciones. En consecuencia, el Padre no puede nunca cerrar las manos por completo, y como Teresa Neumann, escribe con dificultad. No es posible comprobar la profundidad de las heridas a causa de la película que las recubre. Esta película se desprende con frecuencia y se le forma otra.
Durante el día, el Padre Pío lleva guantes de lana marrón, excepto para la celebración de la Misa, único momento del día en el que las heridas son visibles a los fieles, por más que él se empeñe en ocultarlas empleando las largas mangas de su alba. Por las noches, lleva generalmente guantes de algodón blanco; por la mañana, están empapados de sangre y él mismo los lava en su celda. Sólo por casualidad los Capuchinos son testigos de tales hechos.
También la herida del costado sangra continuamente, más o menos el equivalente a una taza diaria, aunque la sangre sale mezclada con serosidad. Él mismo coloca sobre la llaga un lienzo que sostiene por medio de una banda ancha enrollada en su torso. Los frailes, que nunca tiran esos trozos de género impregnados en sangre, no tienen derecho a distribuir ninguno de sus efectos personales bajo pena de excomunión. Por eso, entrega en manos del Hermano Vicario las gasas manchadas que luego son encerradas bajo llave. Las tiene que renovar dos o tres veces por día.
Las heridas de sus pies son de igual naturaleza y de igual forma que las de sus manos, en el empeine y la planta del pie. La parte inferior esta siempre impregnada de sangre. Su marcha es siempre incierta, lenta, titubeante.”
Más, a pesar de las precauciones, algunas prendas en contacto con los estigmas llegan a poder de los fieles, que las tratan como auténticas reliquias milagrosas. Lo cual no deja de tener sus razones…
Monseñor Damiani, prelado uruguayo, logró uno de los guantes del Padre Pío en su visita a San Giovanni, con la intención de curar a su hermana, gravemente enferma de un cáncer de estómago, que le impedía ingerir ningún alimento, y de una lesión en la aorta. De vuelta a Montevideo, colocó el guante sobre el estomago, garganta y cuello de la moribunda, que inmediatamente cayó en un profundo sueño. Al despertar, la paciente contó que el Padre Pío había estado soplando sobre ella mientras rezaba. Esto ocurrió en noviembre de 1921.
Pero el capuchino estigmatizado todavía portaba un estigma invisible, una herida interna que no sangraba, que no se mostraba a la luz, pero que era mucho más profunda que las llagas externas. En la mística se la conoce con el nombre de “herida de amor”, o “dardo de fuego”, una prueba común en muchos santos, que el Padre sufrió —otra coincidencia— en la víspera de la fiesta de la Transfiguración (5 de agosto de 1918)
“Sí, mi alma está herida de amor a Jesús; estoy enfermo de amor; siento de continuo el dolor amargo de ese fuego que quema sin consumir.”
“Estaba confesando a nuestros muchachos la tarde del 5, cuando de pronto fui lleno de un terror extremado a la vista de un personaje celestial, que se presentó ante los ojos de mi inteligencia. Tenía en la mano una especie de instrumento, parecido a una hoja de hierro muy larga con la punta afilada, que parecía que acababa de salir del fuego.
Ver todo esto y observar que ese personaje lanzaba con toda violencia ese instrumento contra mi alma, fue todo uno. Apenas si lancé un lamento, y me sentí morir. Ese martirio duró sin interrupción hasta el 7. No puedo decir lo que sufrí durante ese tiempo tan doloroso. Incluso creía que mis entrañas iban a ser arrancadas y extraídas por ese instrumento. Desde ese día estoy herido de muerte. Siento en lo más íntimo de mi alma una herida siempre abierta, que me hace sufrir de continuo.”
En cierto sentido, todos los creyentes estamos estigmatizados, pues llevamos indeleblemente marcada en el corazón la presencia del Espíritu Santo, como una llaga que demuestra el amor que Dios nos tiene, y que nos hace “a imagen y semejanza de Él.” Tito Paolo Zecca, padre pasionista, afirma:
“En el misterio de la resurrección de Jesús, el Evangelio muestra cómo no han quedado canceladas sus llagas. En el Evangelio de Juan, cuando Jesús entra en el Cenáculo con las puertas cerradas y saluda a los discípulos, muestra los estigmas para identificarse. A santo Tomás le dice: “Mete tu dedo en mi costado.” Este fenómeno muestra la eficacia de la salvación de Cristo en la Cruz y permanece de manera particular en el signo de los estigmas, convirtiéndose en un dato distintivo de la eficacia redentora y salvadora de la fe.
¿Por qué da el Señor esta ‘gracia’ a ciertas personas? La respuesta está precisamente en su misión. Es un servicio que la Iglesia necesita en un momento particular de su historia. Es como un signo profético, un llamamiento, un dato sorprendente capaz de recordar a los hombres las cosas esenciales, es decir, la conformación con Cristo y la salvación de Cristo, que con sus llagas nos ha rescatado.
En cierto sentido, todos nosotros llevamos los estigmas, pues con el bautismo estamos sumergidos en la vida de Cristo, que nos permite participar en el misterio pascual de su muerte y resurrección. En su pequeñez, cada uno de nosotros lleva los estigmas. Si los lleva con espíritu de fe, esperanza, valentía y fortaleza, estas llagas, que pueden ser purulentas y que no cicatrizan nunca, pueden servir para curar a los demás.
En definitiva, los estigmas representan la aceptación consciente de la Cruz vivida espiritualmente’.
El día 20 de septiembre de 1968, a los cincuenta años exactos de su aparición, le fueron retirados los estigmas. Dos días después, el Padre Pío entregaba su alma a Dios.
En el cuarto aniversario de la muerte del Padre Pío, el cardenal Siri definió así su misión: “El sufrimiento por el pecado de los hombres. Quizá si el pecado del mundo no se manifestara en todas direcciones, grave, pesado, opresor, con malicia satánica, su caso habría sido otro, y quizá Dios le hubiera otorgado sus dones místicos sin obligarle a estar medio siglo en la Cruz. Pero no ha sido así: ha sido un signo de Dios.”



 
Novena al Sagrado Corazón de Jesús recitada diariamente por San Pío de Pietrelcina por todos aquellos que le solicitaban sus oraciones.


I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad os digo, pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán”.
He ahí que, confiando en tu Palabra divina, yo llamo, yo busco, yo pido la gracia......
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti.

II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: "En verdad os digo, todo aquello que pediréis a mi Padre en mi Nombre, El os lo concederá”. He ahí que al eterno Padre en tu Nombre yo pido la gracia.......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti.

III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: " En verdad os digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás”.
He ahí que basándome en la infalibilidad de tus santas palabras yo pido la gracia......

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, confío en Ti.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, el cual es imposible no sentir compasión por los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que pedimos en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre, San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

(Rezar Dios te salve...)

He aquí que llamo busco y pido la gracia de.......................

Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.

Oración:

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús!, solamente una cosa se os ha de ser imposible y eso consiste en no tener compasión de los afligidos. Ten piedad de nosotros miserables pecadores y conceded la gracia que os pedimos, mediante el Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Vuestra tierna Madre, y nuestra Madre compasiva.

Rezad “La Salve” y añádase la siguiente jaculatoria: San José, Padre Guardián de Jesús, rogad por nosotros.

* * *


Novena al Padre Pio de Pietrelcina



1° Día

Amadísimo Padre San Pío de Pietrelcina, tú que has llevado sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo. Tú que también has llevado la Cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que te flagelaron continuamente el alma y el cuerpo, en un doloroso martirio. Te rogamos, intercedas ante Dios Todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes Cruces de la vida, transformando cada individual sufrimiento en un seguro vínculo que nos ata a la Vida Eterna.

"Conviene acostumbrarse a los sufrimientos que Jesús os manda. Jesús que no puede soportar veros sufrir, vendrá a solicitaros y a confortaros, infundiendo nuevo ánimo en vuestro espíritu". Padre Pio




2° Día

Santísimo Padre San Pio de Pietrelcina, tú que te encuentras cerca de nuestro amadísimo Padre Dios Jesucristo, y has tenido la santidad y resistencia en las tentaciones del maligno. Tú que has sido golpeado por los demonios del infierno que quisieron convencerte a abandonar tu camino de santidad. Ruega a Dios por nosotros, para que con tu ayuda y con la de Nuestro Señor, encontremos la fortaleza espiritual para renunciar al pecado y para conservar la fe hasta el día de nuestra muerte.

"Ánimo y no temas la ira de Lucifer. Recordad siempre: qué es una buen señal cuando el enemigo se agita y ruge alrededor vuestro, ya que èsto demuestra que él no está dentro de tì". Padre Pio




3° Día

Virtuosísimo Padre San Pío de Pietrelcina, tú que has querido muchísimo a Nuestra Señora; y que cada día te concedió gracias y consuelos solamente por ELLA alcanzables. A la Virgen Santa, te suplicamos ruegues y pongas en Sus manos nuestros pecados y nuestras frías oraciones, para que como en Canà de Galilea, el Hijo le conceda a la Madre; y ya nuestro nombre será escrito en el Libro de la Vida.

"María sea la estrella que os alumbre el camino, os enseñe la calle segura para ir al Padre Celestial; Ella sea el asidero firme que tengáis, para que os conservéis cada vez más unidos estrechamente en el tiempo de la prueba ". Padre Pio




4° Día

Castísimo Padre San Pío de Pietrelcina; que tanto amastes y nos enseñastes a amar al Santo Ángel de la Guarda; el que te sirvió de compañía, de guía, de defensor y de mensajero. A ti las Figuras Angélicas llevaron los ruegos de tus hijos espirituales. Intercede cerca de Dios para que también nosotros aprendamos a hablar con nuestro Ángel de la Guarda, para que en todo momento sepamos obedecerle, pues es la luz viva de Dios que nos evita la desgracia de caer en pecado. Nuestro Ángel siempre está listo a señalarnos el camino del bien y a disuadirnos de hacer el mal.

"Invoca a tu Ángel de la Guarda, que te iluminará y te conducirá. Dios te lo ha dado por este motivo. Por tanto válete de él". Padre Pio




5° Día

Prudentísimo Padre San Pío de Pietrelcina. Tú que tanto amas y nos enseñastes a amar a las Almas del Purgatorio; por las que te has ofrecido como víctima que expió sus penas. Ruega a Dios Nuestro Señor, para que ponga en nuestros corazones sentimientos de compasión y amor por estas almas. También nosotros ayudaremos a las Almas del Purgatorio y reduciremos sus tiempos de destierro y de gran aflicción. Ganaremos para Ellas, con sacrificios y oración, el descanso eterno de sus almas; y las santas Indulgencias necesarias para sacarlas del lugar del sufrimiento.

"Oh Señor, Padre Jesucristo; te suplico viertas sobre mí, todos los castigos que son para los pecadores y las ánimas benditas del purgatorio; multiplica sobre mí los sufrimientos, conque conviertes y salvas a los pecadores, y lìbralos pronto del tormento del purgatorio ". Padre Pio




6° Día

Obedientísimo Padre San Pío de Pietrelcina. Tú, que has querido tanto a los enfermos; más que a tì mismo porque en ellos vistes a Jesús. Tú, que en el nombre de Dios has obrado Milagros de sanaciòn en el cuerpo, en el alma, y en la mente, en el presente, en el pasado y en el futuro de las personas; devolviendo esperanza de vida y renovación del espíritu, y en la integridad total de las personas. Ruega a Dios para que todos los enfermos; por intercesión de Maria Santísima, puedan experimentar tu potente ayuda y a través de la sanaciòn de su cuerpo encontrar beneficios espirituales y agradecer para siempre a Dios.

"Si yo sé que una persona está afligida, sea en el alma o en el cuerpo, suplicaría a Dios para verla libre de sus males. De buena gana yo tomaría todos sus sufrimientos para verla salvada y cedería los frutos de tales sufrimientos en su favor". Padre Pio




7° Día

Benditìsimo Padre San Pio de Pietrelcina. Tú que has realizado el proyecto de salvación de Dios y has ofrecido tus sufrimientos para desatar a los pecadores de las riendas de Satanás. Ruega a Dios para que los hombres, que no creen, tengan una gran y verdadera fe y se conviertan; arrepintiéndose en lo profundo de su corazón; y que las personas con poca fe mejoren su vida cristiana; y que los hombres justos continúen sobre el camino de la salvación.

"Si el pobre mundo pudiera ver la belleza del alma sin pecado, todos los pecadores, todos los incrédulos se convertirían al instante." Padre Pio




8° Día

Purísimo Padre San Pío de Pietrelcina, Tú que has querido mucho a tus hijos espirituales. Muchos de tus hijos han sido comprados por ti con el precio de tu sangre. También nos concedes a los que no te hemos conocido personalmente, de considerarnos como tus hijos espirituales. Con tu paternal protección, con tu santa guía y con la fortaleza que conseguirás para nosotros de Dios, podremos, en el momento de la muerte, encontrarte en las puertas del Paraíso, en espera de nuestra llegada.

"Si me fuera posible, querría conseguir de Dios solamente una cosa;"si me dijera: "Vas al Paraíso" querría conseguir esta gracia: "Señor, no me dejéis ir al Paraíso hasta que el ultimo de mis hijos; la última de las personas que me han sido confiadas, haya entrado antes que Yo." Padre Pio




9° Día

Humildísimo Padre San Pío de Pietrelcina, Tú que has verdaderamente amado a la Santa Madre Iglesia. Ruega a Dios, nuestro Señor, al Señor de la Mies para que mande obreros a Su Mies, y regalos a cada uno de ellos; de manera que llenando el mundo de sacerdotes santos; obtengan la fuerza y la inspiración de Dios. Además te rogamos interceder ante la Santísima Siempre Virgen María; para que conduzcas a todos los hombres hacia la unidad de los cristianos, reuniéndolos en la gran casa de Dios; para que la Iglesia sea el faro de luz y salvación en el mar de tempestad que es la vida.

"Siempre mantente unido a la Santa Iglesia Católica, porque sólo ella puede salvarte, porque sólo ella posee a Jesús Sacramentado, que es el verdadero príncipe de la paz. Fuera de la Iglesia Católica, no hay salvación, ella te da el bautismo, el perdón de los pecados, el Cuerpo, la sangre, el Alma, y la Divinidad de Jesucristo, concediéndote por tanto la vida eterna; y todos los santos sacramentos para llevar una vida de santidad. Padre Pio





 
http://www.grandecaballero.com/padre_pio.htm

domingo, 21 de outubro de 2012

MESSAGGIO di PADRE PIO ad UN’ANIMA di Don Giuseppe Tomaselli


MESSAGGIO di PADRE PIO ad UN’ANIMA di Don Giuseppe Tomaselli – sacerdote salesiano




INTRODUZIONE


Padre Pio da vivo appariva a molti per bilocazione; anche dopo la morte continua a manifestarsi a certe persone.


È apparso ad un'anima privilegiata ed ha dettato il seguente messaggio. Si riporta fedelmente.


Padre Pio è apparso circonfuso di luce meravigliosa, in mezzo ai fiori e circondato dagli Angeli. Le sue piaghe erano luminose, ma più che tutto la piaga del costato. Sul petto aveva una Croce, però senza Crocifisso. Il Crocifisso era lui.


Caro fratello,


Scrivi; non aver paura! Sono Padre Pio! Viva eternamente Gesù Re e Padrone di tutto l'universo!


Dal trono della mia gloria faccio giungere a te la mia parola, mentre sei nel mare tempestoso della vita umana, che si dibatte e nuota nel letamaio di ogni sozzura.


Io, Padre Pio, amante di Gesù Crocifisso, copia vivente della sua vita crocifissa, ho il permesso di comunicarti quanto mi è avvenuto appena spirato.


L'Onnipotente Iddio, giustissimo ed amabilissimo, ha permesso che l'anima mia rimanesse ancora per tre giorni nel globo terrestre, ai piedi del Tabernacolo, per riparare tutte le irriverenze che si erano commesse a causa della mia presenza affollata ed attenzionata nel luogo santo di Dio.


L'essere rimasto tre giorni ai piedi del Tabernacolo non vuol dire discapito della santità, che l'infinita bontà di Dio ha voluto elargirmi.


Nell'istante del mio trapasso ho compreso nella luce di Dio il bisogno di un atto completo di riparazione, per tutte le anime che hanno commesso per tanti anni per causa mia tante mancanze di riverenza innanzi al Santissimo Sacramento.


L'anima innamorata di Dio, conoscendo alla luce del Sole Eterno che si avvicina la bellezza di Dio, si precipita da se stessa a donare al Signore l'ultimo attestato d'amore e di riparazione. Quindi nulla di strano quei tre giorni di riparazione. Contemporaneamente sono stato degno di essere simile a Cristo sino all'ingresso della fulgente gloria che mi attendeva.


Non è rimasto Cristo tre giorni e tre notti nel sepolcro? E il corpo verginale della dolcissima nostra Mamma Immacolata non è rimasto sulla terra tre giorni e tre notti?


Imperscrutabili disegni divini che la ragione umana stenta a capire!


Ma mentre l'anima Santissima di Gesù godeva la gloria beatifica della sua Divinità nel seno del Padre suo Celeste, per me i tre giorni passati ai piedi del Tabernacolo sono stati un po' penosi.


Poi l'anima mia vibrò il suo volo, sostando nelle mansioni del Cielo per contemplare tutta la grandezza di un Dio Onnipotente. Dopo varcai la soglia ultima, ove l'anima mia inabissandosi contemplò tutti gli arcani che si godono nel Paradiso.


Non parlo del gran premio dovuto a tante mie sofferenze, poichè, se mi fosse stato possibile, avrei preferito rimanere sulla terra a soffrire sino alla fine del mondo, per riparare una sì grande Maestà Divina tanto oltraggiata e per potere salvare ancora altre anime.


Oh, anime trasandate, avvalorate la vostra esistenza! Fatene grande tesoro per la vita eterna!


La mia missione però continuerà ancora; non sarò inoperoso; accompagnerò le anime che mi furono care, vigilerò quelle vacillanti nella Fede. Sarò con voi finchè disporrà così la Divina Volontà.


Invocatemi nei vostri assilli penosi, nella tormentosa valle di lacrime! Vi aiuterò e vi assisterò affinchè non vacilli la vostra Fede e rendiate gloria al Signore, che vi ha creati dal nulla.


In Cielo sono in continuo colloquio con Dio per salvare le anime; ma specialmente ricorro alla Regina del Cielo e della terra; assieme alla Madonna svolgo la mia missione ... E’ tempo di grande corruzione nel mondo, ma è anche tempo di grande misericordia da parte di Dio, che ancora attende affinchè i suoi meriti infiniti vengano utilizzati.


Ti ho detto che il Purgatorio l'ho fatto ai piedi del Tabernacolo; così è piaciuto al Signore. Potevo farne di più e diversamente.


Il mio Purgatorio l'ho fatto in vita sulla terra, segnato dalle Piaghe di Gesù Crocifisso e con l'anima continuamente in una penosa angoscia, simile a quella che patì Gesù sulla Croce nella sua dolorosa agonia. Ho potuto vivere tanto per l'assistenza che mi donava il Signore.


Vuoi sapere quale sia la mia gloria? Puoi formarti una pallida idea.


Vi sono delle gioie paradisiache che si esplorano sempre più e si rimane sempre estasiati. Però non è per tutti la medesima gloria. L'anima che ha amato di più, che ha sofferto di più e che si è conservata nella vera purezza, quest'anima è capace di gustare il mistero comprensivo della Celeste Gerusalemme.


Io mi trovo accanto al mio caro Padre Francesco, circondato dai Serafini e dai Cherubini, i quali osannano l'inno dell'amore e della gloria.


Nel mondo si vive senza Fede, oppure con Fede languida.


Quelli che sono un po' vicini al Signore, potrebbero lavorare di più ed impreziosire l'anima di succhi vitali.


Beate quelle anime, che da api industriose arrivano a raggiungere la meta celeste con la loro corona sul capo ben formata!


Intanto si pensa a godere nel mondo e si pecca tanto. Ci sono minacce di Dio inesorabili. Tutta la Corte celeste adora e supplica l'Onnipotenza Divina affinchè si plachi. Quindi ... pregate tutti ed offrite!


Tutti dicono: È morto Padre Pio! E' morto Padre Pio! -


Ma come si dice « morto » chi raggiunge la vera vita, l'eternità?


L'anima immortale lascia la sua spoglia corporale per godere la vera felicità. Morti sono tutti quelli che vivono lontani da Dio, senza vivere la vera vita, cioè la grazia divina. L'anima morta alla grazia, vivendo nelle tenebre, ha il suo corpo come un cadavere ambulante, senza consistenza essenziale. Tutta la vita che anima il corpo è la sostanza reale diffusa dalla vita dell'anima. Quindi quel titolo di « morte » per i seguaci di Cristo è assurdo. Si dovrebbe dire « passaggio », « viaggio alla casa paterna».


Nel mondo si viaggia tanto, conducendo la propria anima nel misero frale che la racchiude; quindi sono le facoltà intellettuali che agiscono, protette dall'anima.


Guai a quelli che non conoscono bene cosa significhi passare dalla terra all'eternità! Si sente grande paura perchè non si vive di realtà vitale; per tal motivo si dà molto adito all'umanità, vivendo una vita di mezze misure.


Amate la vera vita che vi conduce a Cristo! La carne deve servire di strumento per tesoreggiare il viaggio per le nozze eterne! Niente paura! Chi sa viaggiare, troverà il suo trionfo, il trionfo di aver bene custodito il tesoro dell'anima immortale in una spoglia terrestre, il corpo, il quale alla fine risorgerà splendente per godere la beatitudine celeste. Più il corpo si tiene a freno mortificandone le forti passioni, più si mantiene nella purezza, più serve per operare il bene e maggiormente risplenderà nella beata eternità.


La morte non è morte per chi ha vissuto la vita di Cristo, ma è vita. L'anima è il centro vitale di tutto l'essere umano; appena lascia il corpo, si lancia come freccia a Dio, Fonte di vita, per iniziare la vita senza fine. Stando così le cose, le anime in grazia di Dio non devono sentire quel senso di terrore all'approssimarsi dell'ora suprema dell'incontro con il Creatore.


Da parecchi sono stato giudicato scontroso, irascibile.


Eccone il motivo! Quante lotte intime dovetti superare contro il nemico dell'orgoglio, che a volte fortemente mi molestava e quindi in certe circostanze propizie dovevo agire diversamente.


Ma non si deve facilmente giudicare un'anima, che umilmente ama, serve e si sacrifica per la gloria di Dio.


Caro fratello in Cristo e con Cristo, ti raccomando di occuparti attualmente come poter onorare sempre più la gran Madre di Dio e Madre nostra.


Se tu fossi in Cielo, notando ciò che d'impuro regna nel cuore dell'uomo e come l'uomo vorrebbe capovolgere i piani di Dio manifestati attraverso la Redenzione umana per mezzo di Maria Immacolata, tu ti vorresti precipitare, se ti fosse possibile, sulla terra per manifestare al mondo la verità infallibile del Verbo Incarnato nel seno purissimo di Maria Vergine, per opera e virtù dello Spirito Santo.


Pur sapendo tu tutto ciò che vi è nel mondo, non puoi arrivare a comprenderlo pienamente, non trovandoti nell'eterno splendore di Dio.


Quanta costernazione ed anche paura, per esprimermi umanamente, reca in noi l'Infinita Giustizia di Dio che, vuole procedere nel vedere la sua Infmíta Maestà vilipesa ed oltraggiata!


Tu, fratello mio, vorresti comprendere come i Beati possano godere e contemporaneamente avere costernazione e paura.


Sappi che essendo noi felici in Cielo, siamo costretti ad umanizzarci per farci comprendere meglio.


Non fu costretto ad umanizzarsi il Verbo di Dio, Gesù, per salvare l'umanità? Nulla perciò di strano se noi ci manifestiamo dolenti ed addolorati e se potremo assistere terrorizzati davanti alla grande sventura terribile che colpirà tutta l'umanità inquinata nella colpa senza via di scampo.


Gli Angeli, pur essendo Puri Spiriti, quando occorre non prendono le forme umane? Tutto è possibile a Dio, purchè Egli lo voglia.


La manifestazione dolorosa deve apparire tale, quanto è costata alla redenzione di un Dio Onnipotente, di modo che l'uomo s'immedesimi dell'orrore che desta a Dio la sua presenza tenebrosa.


Quando il cielo è sereno e brilla il sole, l'uomo è felice di poter agire comodamente e senza incontrare ostacolo; ma quando il cielo si mostra offuscato e promette una torrenziale pioggia, allora sì che l'uomo prende dei provvedimenti per riguardarsi ... sempre volendolo.


Quanti scopi nefandi di libertinaggio immorale!


I cattivi, volendo mascherare la loro corruzione, vogliono offuscare o annullare gli attributi di Dio nella creazione e nella Redenzione per l'uomo caduto ed adesso depravato da tante nefandezze.


Il mondo cammina nelle tenebre; non vi è più via di scampo; peggio di Sodoma e Gomorra dovrebbe essere colpito ed addirittura ridotto nel nulla.


Non tardare a stillare un po' di luce del Cielo nelle anime; ma prima di tutto questa luce dovrebbero riceverla le anime consacrate... rimodernate..., che vogliono cambiare la Manna Celeste con le ghiande degli animali immondi.


Cosa succederà nel mondo? ... Di fremiti angosciosi è pervasa la nostra gioia nel Cielo, poichè tutti abbiamo degli esseri umani sulla terra che ci appartengono. Premùrati! Non aver pausa di riflessione! Scrivi, parla, scuoti i cuori che si vogliono ingolfare nel letamaio.


Sono più di tutto i nostri Fratelli Consacrati quelli che amareggiano il « Pane della Vita », perchè incominciano a marcire la loro condotta.


Che prospettiva trafiggente! ... Che Babilonia di vedute! ... L'ora è gravissima e per i primi saranno loro ad essere coinvolti dalla bufera, poiché per loro e per mezzo di loro si attinge tanto male nel mondo.


Metti in atto il tuo programma:


1° Manifestare al mondo l'Immacolatezza di Maria Vergine;


2° Manifestare che le Anime Consacrate, non volendo seguire le norme della purezza e della continenza verginale, non sono degne di rimanere nel servizio di Dio presso i Tabernacoli Santi.


Occorre molta preghiera, un po' di penitenza, più vicinanza verso Gesù Eucaristia, più dedizione ed immolazione. Ci vogliono delle vittime che riparino, delle anime ostie, delle anime pure. La sofferenza delle anime pure penetra i Cieli.


Che non dormano i fedeli! Aiutino gli interessi del loro Creatore; evitino i passatempi inutili, la televisione a lungo tempo!


Privazione, penitenza, zelo per la gloria di Dio!


Ti propongo di manifestare al mondo ancora due problemi importanti, che si valorizzano tanto nella Gloria Beatifica, ove ci troviamo.Se ci fosse possibile scendere sulla terra, saremmo pronti a venire per tesoreggiare ognuno di noi quei vuoti, grandi e piccoli, sfuggiti inutilmente per il tempo perduto.


Dio ha creato l'uomo, non per perdersi nel tempo, ma per salvarsi e santificarsi per mezzo del tempo, utilizzato per la Celeste Patria che attende tutti.


È la perdita del tempo passato inutilmente nel peccato, che gradatamente trascina nell'inferno.


In secondo luogo, inculca la necessità di vivere alla presenza di Dio. Com'è importante vivere alla presenza di Dio!


Il Signore stesso disse ad Abramo, quando lo costituì padre di grande generazione: Cammina alla mia presenza e sii perfetto! -


Giuseppe, figlio di Giacobbe, invitato a fare il male in casa di Putifarre, si rifiutò energicamente dicendo: Come posso io fare una cattiva azione alla presenza del mio Dio? - In conseguenza di ciò fu calunniato e poi rinchiuso in una prigione.


Ma il Signore era con Giuseppe e lo premiò facendolo entrare nelle grazie del governatore della prigione, il quale gli affidò tutti i prigionieri e tutti stavano ai suoi ordini.


Inoltre il Signore lo premiò dandogli il, dono della Profezia e così uscì dalla prigione e fu costituito vice Re d'Egitto.


La casta Susanna, invitata a peccare, al pensiero « Dio mi vede! » disse il suo « no » risoluto. I tentatori delusi costruirono una calunnia e la condannarono a morte.


Il Signore volle premiarla e mandò il Profeta Daniele a scoprire la calunnia. Furono condannati gli accusatori di Susanna ed essa fu liberata da quell'infame calunnia, che doveva condurla al martirio.


Problemi importantissimi sono questi degli ultimi tempi tanto peccaminosi di scandali! Si vive come se Dio non esistesse e quelli che conoscono la divina esistenza, cercano di sfuggire il loro sguardo da Dio per non procurarsi preoccupazioni nella libertà della loro condotta traviata.


Tante anime si pascolano a conoscere ed a sapere quello che io abbia fatto e detto a San Giovanni Rotondo; ma non si sanno fermare ad una base ferma e convincente.


Ti raccomando di insistere per fare progredire l'amore ed il bisogno verso quell'atto supremo dell'infinito amore che ha prodigato Gesù nel donare tutto se stesso senza limiti alle anime.


Che si senta questa gratitudine verso Gesù Eucaristia e che si metta in pratica! Il Tabernacolo è la sorgente della vita; è sostegno, pace, aiuto, conforto delle anime affrante.


Si deve andare a Gesù con vera fede e non per abitudine, per dimenticarlo al più presto possibile! Vivere di fede, di quella fede viva che trasporta le anime verso le cose sublimi e non tuffarsi troppo sulla terra!


Il mondo è un passaggio. Si sappia lottare per svincolarsi dalle cose fugaci.


Se le anime non si avvicinano spesso al Fuoco Eucaristico, rimangono assiderate, senza slanci, tiepide, disadorne. E che ne riceve Gesù di consolazione da queste anime, che non hanno la forza di saper volare al di sopra di tutto il creato?


Si deve vivere assodate nella convinzione pratica per come si deve amare e servire il Signore.


Oh, se le anime conoscessero bene e avvalorassero il grande dono di Dio, rimasto vivente sulla terra, come si vivrebbe diversamente la vita!


Dal Tabernacolo si attinge ogni tesoro; l'anima si beatifica e vive trasformata in Dio. Senza sentire fame e sete del Dio Vivente, si vive una vita vuota, oscura, la quale non riceve alcuno incremento.


Si attribuiscono a me miracoli, profezie, bilocazione, stimmatizzazione, ecc. Ma io non sono stato altro che un indegno strumento del Signore. Senza la pioggia caduta dal cielo, la terra non produce che triboli e spine.


In qualche modo Gesù si deve servire di qualche anima per dimostrare al mondo la sua esistenza e la sua onnipotenza. A tante anime il Signore ha donato tante grazie, ma poi se l'è ritirate, perché vuole la corrispondenza. Il seme deve germogliare; il terreno deve essere fertile.Solamente si deve sapere accogliere Dio ché bussa e se non si apre generosamente ad accogliere la sua visita ... passa oltre ... non si ferma a fare la sua dimora; occorre disposizione e questo è dovere; il rimanente lo fa Lui e lo sa fare bene.


L'anima però che cerca e vuole la visita di Dio, si deve appartare dal frastuono del mondo.


Il buon Dio ha trovato me ... solitario e nella preghiera; ha bussato alla porta del mio cuore ed io l'ho accolto, pensando che era doveroso accogliere un Dio che mi aveva creato.


Amare Dio è il massimo dovere della vita ed io l'ho compreso fin da bambino, come lo comprendono anche adesso tanti bambini non ancora avviziati dal mondo.


Sono le famiglie che tengono la porta chiusa alla luce del sole! Sono le famiglie sciupatrici del tempo attorno al televisore, circondate dai loro piccoli! Attendono con ansia le puntate interessanti e non si preoccupano dei piccoli che attingono tanto veleno nei loro cuoricini innocenti ... e quindi il Signore passa!


Questo è il tempo attuale: il passaggio di Dio, senza donargli la libertà di fermarsi! E poi ... povere famiglie, che di una casa formano una stamberga di ribellione!


Io, per grazia di Dio, ho riempito la mia giornata e credo di aver fatto il mio dovere nel donare all'amore tutto ciò che Lui per amore ha donato a me lungo il suo Calvario.


Se si sapesse quanto viene centuplicatamente ricompensato da Dio ogni minimo atto, fatto per amor suo! A tutte quelle migliaia di persone che sono venute a trovarmi a San Giovanni Rotondo, non badando a scomodità e sacrifici, domando:


Avete cambiata la vostra condotta? Quali frutti avete ricavato nell'avvicinare un povero servo di Dio? Se foste tutte cambiate, avreste portato la luce nel mondo. I vostri contatti con me hanno portato pochi frutti, altrimenti il mondo non peggiorerebbe sempre più!


Pensate: Se il seme sotto terra non muore, non prende radice; se l'uomo non muore a tutte le inclinazioni della carne, non può avere vita.


L'uomo e la donna, nel paradiso terrestre, non hanno saputo nè lottare nè vincere la lotta diabolica dell'orgoglio e sono stati vinti, caduti nelle zampe di Satana; il loro peccato é caduto su tutta la generazione sino alla fine del mondo e quindi la lotta rivive sempre nell'uomo, perchè prodotta dal peccato. Come un padre snaturato, menando una vita scandalosa, perverte con il suo cattivo esempio anche i figli, così Adamo ha pervertito il mondo.


Quello che adesso sto annunziando, tu, caro fratello, lo puoi liberamente riferire, poichè è urgente che l'umanità si scuota e si svegli, che non dorma nel pantano della colpa, che riconosca l'onnipotenza di Dio, tre volte Santo, e che dal suo cuore sgorga latte e miele e non livore.


I flagelli se li procura l'uomo con le sue manifestazioni di ribellione contro l'Altissimo Dio. L'uomo, abbandonato a se stesso da Dio, si avvia verso il baratro di ogni perdizione.


Scrivi anche questo:


Non si comprende abbastanza la grande importanza dell'anima quando deve comparire innanzi all'Infinita Maestà di un Dio Giudice.


Anche certi Santi, pur avendo eccelsa santità, hanno per pochi istanti attesa l'entrata nell'eterna gloria per certe cose che sembrano all'occhio umano dei nonnulla.


Ogni anima deve corrispondere secondo i talenti elargiti dal Signore.


Ti lascio, o fratello, questa eredità: Il Crocifisso, l'Eucaristia, il Cuore Immacolato di Maria e le anime da salvare!





Per richiedere i libretti scrivere a:

OPERA CARITATIVA SALESIANA “DON GIUSEPPE TOMASELLI”

Viale Regina Margherita 27 - 98121 MESSINA - offerta libera - CCP. n. 12047981